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martes, 25 de octubre de 2011

DISTOPÍA. Diario virtual de Raphael

Mis últimas horas:


Al fin he hecho frente a la realidad, y he comprendido que posiblemente estas sean mis últimas horas de vida. Por eso desde mi pequeña casa-cuartel en algún lugar de Sudamérica, de este planeta ya sin naciones ni religiones, quería transmitir mi último mensaje, por si alguien pudiera mejorar esta situación catastrófica que vivimos y hacer abrir los ojos de una vez a las personas que tienen el poder y la responsabilidad de haber llegado hasta la situación actual.

Con el paso de los años todo fue evolucionando, desarrollamos más nuestra tecnología , aunque también se incrementó la contaminación, el dinero de los más ricos y la pobreza de los más pobres.
Y al igual que los humanos, los animales consiguieron incrementar su inteligencia, y pese a quedar lejos de nuestra raza , estos llegaron a sentirse explotados y privados de sus libertades por nosotros, hasta el punto de atacarnos constantemente.

Por eso, hoy en día no quedan casi animales, ya que la mayoría fueron exterminados por el riesgo que suponían. Y la poca carne que queda se vende a precios desorbitados.
La población se alimenta del cultivo de la tierra, que cada vez es más infértil. Y pese a nuestro desarrollo técnico, las cosechas son mínimas, porque la revolución de los alimentos transgénicos fracasó al descubrirse que estos alteraban el ADN humano. Pero cuando se descubrió el 90% de la población mundial ya tenía distinto código genético. Y si a esto le añadimos la desaparición de la capa de ozono, supone que la gran mayoría de las personas sufre de cáncer, que además este se reproduce sólo, gracias a nuestro nuevo genoma.

Pero este no es el mayor de nuestros problemas, ya que como digo las actuales técnicas permiten combatir esta enfermedad. El mayor problemas reside en el dinero. Con motivo de las crisis económicas, los países comenzaron a tener discrepancias en como utilizar el dinero, y al final todos acabaron aislándose del resto, lo que supuso la ruina para todos ellos y sus habitantes, excepto para unos pocos; pero lejos de compartir su dinero, viven con los más grandes lujos jamás imaginados ( robots, naves, asistencia médica diaria...)

Sin embargo aquí me encuentro yo, sin nada, en medio de alguna ciudad ya deshabitada, con algunos “compañeros” malviviendo y luchando por sobrevivir ( aunque a mí ya me queda poco) como el 95% de la escasa población.

Por eso espero que alguien se moleste en entrar a los blogs de los marginales y comprendan la situación que vivimos para tratar de cambiarla.

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